El jueves, Obama puso fin, y su merecido premio, a esta lucha. Rodeado de mujeres, firmó su primera ley, que pone fin al trato discriminatorio y consagra el principio de un salario y beneficios igualitarios entre hombres y mujeres. "Esta es la historia de las mujeres de todo el país que todavía ganan 78 centavos por cada dólar que ganan los hombres, cifra que es incluso inferior en el caso de las mujeres de color", aseguró el presidente americano. "Con esta ley estamos defendiendo uno de los primeros principios de esta nación: que todos somos iguales y que tenemos derecho a perseguir nuestra propia versión de la felicidad", añadió.

Queremos más. Este blog no se atreve a meterse en febrero.
ResponderEliminar