viernes, 23 de enero de 2009

Orden pro abortiva

En su tercer día como presidente, Obama ha anulado la prohibición republicana (1984) que impedía utilizar fondos para la subvención de grupos que practiquen o asesoren sobre el aborto en el exterior. Ya lo hizo Clinton en su día, pero la orden fue recuperada por Dobleú. Resulta reseñable que este acuerdo se haya suscrito en privado, muy discretamente, mientras que el resto de órdenes ejecutivas de estos tres días se han firmado ante prensa y cámaras. La Casa Blanca simplemente ha anunciado la nueva medida a través de un portavoz. Extraño. ¿Miedo al rechazo de sectores anti abortistas, republicanos, católicos...?

Obama lo tiene muy claro: se trata de un asunto "muy divisivo" en el que todas las posturas son legítimas. Por ello va a buscar un consenso comenzando por la inversión en medidas contra embarazos no deseados, educación reproductiva, acceso a métodos anticonceptivos y servicios médicos preventivos. "Puede que no estemos de acuerdo sobre el aborto, pero seguramente podemos ponernos de acuerdo sobre la reducción de los embarazos no deseados en este país", ha dicho el presidente. El decreto firmado obliga a toda ONG norteamericana a comprometerse a no "realizar o promover activamente el aborto como método de planificación famliar en el extranjero" antes de recibir una subvención pública.

La prohibición, también conocida como "regla de la callada" y "política de la ciudad de México", fue considerada por algunos críticos como una infracción al derecho constitucional de libertad de expresión. Las restricciones limitaron mucho la labor de grupos que ofrecen servicios de planificación familiar y sanitarios, y acabaron consiguiendo el efecto opuesto: el aumento del número de abortos ilegales.

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