jueves, 22 de enero de 2009

El talante de Obama

Obama ha entrado en la Casa Blanca con un espíritu similar a aquel del que hizo gala José Luis Rodríguez Zapatero en 2004, cuando el mandatario socialista dio el mismo paso en La Moncloa. Como Zapatero entonces, hoy Obama se alza como garante de un nuevo estilo político, opuesto al de su antecesor, más humano, social, pacifista y, sobre todo, transparente.

Sí, transparencia. Obama va a reforzar la Ley de Libre Información que más de una vez dejó en ropa interior a Dobleú. El presidente negro podrá (y seguró que lo hará) cometer muchos errores políticos en el futuro, pero quedarán en eso, y no tardaremos años en descubrir los porqués. "Durante mucho tiempo ha habido demasiado secretismo en esta ciudad", concluyó Obama tras poner punto y final a la era del oscurantismo en la Casa Blanca. La primera medida en pos de la transparencia no será otra que la expulsión de los 'lobbies'. "Bajo mi mandato, la Casa Blanca será de todos menos de los lobbies", sentenció.

Del espíritu pacificador del recíen elegido poco hay que decir a estas alturas. Ayer mismo, Obama conversó por teléfono con el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, el primer ministro israelí, Ehud Olmert; el líder de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas; y el rey Abdalá de Jordania. A todos prometió su apoyo y su firme deseo de que se consolide el alto al fuego declarado por Israel, y garantizó que ayudará a Palestina en la reconstrucción de Gaza, siempre que no suponga un refortalecimiento de Hamás y el reinicio del contrabando de armas.

En todo caso, por ahora, todo son buenas intenciones, como las de Zapatero en 2004, un talante renovador amable que busca en el diálogo, el consenso y las políticas sociales lo que otros han querido lograr con la mano dura de las armas y el capital. Quizá este perfil de gobernante no sea el idóneo en una situación de crisis económica. Probablemente sea un error juzgar esa idoneidad desde los parámetros político-económicos actuales ya que, podría ser que el anunciado "cambio" sea más profundo de lo que nadie ha imaginado. ¿Será ese el sueño de Obama?

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